lunes 23 de noviembre de 2009

En algún lado he visto su rostro: ROBERT PATRICK

Robert es el inolvidable robot T-1000 de "Terminator 3: Judgement Day". Es inolvidable porque la fuerza que proyectó en esa cinta, le ganó el cielo de los papeles secundarios: siempre ser reconocido como el icónico personaje que representó. No es gratuito: la fuerza de su personalidad, el azul de sus gélidos ojos y la presencia de un actor en toda la extensión de la palabra hicieron de su personaje algo eterno.
Por sus características, el hermano del líder de Filter, Richard, siempre ha interpretado villanos o personajes marciales. Su inclusión como policía corrupto, detective creyente, coronel militar o villano
También protagonizó el video de ese ícono que es Meat Loaf y que ya mostré en este blog. Y ha hecho de todo: villanos en cintas de Arnold, Stallone y Bruce Willis, agente de la FBI en "The X Files" (fue el reemplazo de David Duchovny), tiene un personaje basado en su persona en "King of the Hill", fue papá de Elvis y Johnny Cash, bombero en "Ladder 49", villano de "Wayne´s World" y miembro ilustre de cintas clase B.

El cuento del conejo y el coyote VIII

Púchenle...

viernes 20 de noviembre de 2009

Homero, el ciudadano promedio

En relación a las series, soaps o telenovelas, el sitcom tiene la enorme ventaja de que cada nuevo capítulo puede ignorar lo que sucedió en los anteriores pero, al mismo tiempo, beneficiarse del conocimiento profundo de los personajes por parte de la audiencia. De ahí el nombre, situation comedy, pues la unidad de tiempo y lugar es absoluta: Seinfeld siempre en su apartamento neoyorquino, con la misma bicicleta colgada en la pared, los mismos cafés, amigos y enemigos. En resumen, la situación repetida ad infinitum. Ahora bien, el problema de tener un único lugar y tiempo es que la gente envejece, los actores se cansan, las ciudades cambian. ¿La solución? Hacer un sitcom en Springfield, el nombre menos original de toda la geografía americana, es decir, en todos lados y en ninguno. Acto seguido, congelar el tiempo y probarlo con personajes arquetípicos: el idiota, el codicioso, el alma artística, el aventurero, el sensato… Por último, y a pesar de que el público no es infantil, hacerlo con personajes animados que no sólo no envejecen, sino que pueden sobrevivir a explosiones, desapariciones y hasta a la muerte. EL CONFLICTO PERFECTO. Pero también Futurama gozaba de esos ingredientes: un personaje animado y descongelado después de 1,000 años en un lugar del porvenir igualmente indefinido. Todo parece indicar que el público tiene mucho menos interés en saber cómo Matt Groening imagina el futuro remoto, que adentrarse en su descripción de la cotidianidad de un personaje como Homero Simpson, dotado de escasa inteligencia, una familia disfuncional y un entorno decadente.
El idiota dista mucho de ser un personaje novedoso. La narrativa americana del siglo XX, desde Tribilín hasta Forrest Gump, muestra una extraña fascinación por la imbecilidad impune, ¿qué digo?, la recompensada: el idiota inocente y bien intencionado que triunfa y le muestra al mundo que en los Estados Unidos de América para todos hay oportunidades. Pues bien, la gran novedad de Homero es que su idiotez no es la cándida de Forrest Gump. Homero es flojo, borracho, teladicto, demasiado tonto para ser cínico, pero a menudo mal intencionado e insensible. Y su idiotez no queda impune. Con una sola excepción—su familia (¡y su público!) lo quiere inexplicablemente—, a Homero le va muy mal. He ahí el elemento crucial. La longevidad de Los Simpson no es sólo atribuible a elementos internos, al talento con el cual Groening maneja el tema del idiota ante el mundo. Es el timing el que lo explica todo.
Me explico: Homero es un couch potato, un tipo pasivo a la espera del próximo desastre. Mientras espera, su esposa Marge nos ofrece el contrapunto de algo de sensatez y una misteriosa e indefinida, pero no por ello menos evidente, sexualidad. Pero inútilmente, Homero es irremediable. Su hijo Bart es el aventurero, todavía tiene el empuje de la niñez. Todavía. Su parecido con el padre es demasiado grande como para no augurarle el mismo futuro. Lisa es el alma artística de la familia, la idealista, la estudiosa, la que toca el sax…Inútilmente. Entre el hermano, el padre y el contexto general, ¡la situación!, todo se confabula para que nada pueda cambiar. Y lo mismo aplica para los demás personajes: la pequeña Maggie, el abuelo, el vecino, todos envueltos en una Springfield aletargada, casi incapaz de sorprenderse ante los desatinos del patriarca. En una palabra, Homero es un slacker, una figura relativamente nueva en el panorama cultural y laboral de Estados Unidos y el mundo. Intelectualmente muerto, laboralmente en la precariedad, con la autoestima al ras del suelo, el slacker se contenta con el poco de calor humano y reconocimiento de otros losers, llámese pandilla o familia; ésa es su verdadera vida, la que empieza después de ocho horas diarias de trabajo sin sentido. Matt Groening conectó con un público americano y mundial ávido de saber no cómo le va hoy al idiota, es obvio que mal, sino, en primer lugar, si alguien puede quererlo. Si la respuesta es afirmativa, entonces el idiota puede relajarse, tomarse unas cervezas y rosquillas ante la TV y dejarse querer no matter what. LA APOLOGÍA DEL IDIOTA. Los Simpson conectaron con una sociedad post industrial de slackers que ya no creen en el discurso de los motivadores y sus ganadores y perdedores; tampoco en el trabajo intensivo, el único para el que hoy la mayoría está capacitada. Se asumen perdedores y no se enorgullecen de su labor diaria, un trabajo sin sentido, mal pagado y regido por los inescrupulosos señores Burns del mundo. No es que Homero sea moralmente superior al jefe por antonomasia, el Sr. Burns. Si a éste le anima la codicia y el poder, a él tan sólo una difusa holgazanería. Cuando el Sr. Burns vende su contaminante fábrica y se retira, es calurosamente bienvenido por Homero y sus amigos en el bar de Moe. En un giro tipico de Groening, el Sr. Burns decide volver a comprar su fábrica pues: “¿De qué me sirve tener tanto dinero si ya nadie me tiene miedo?”. La irreverencia de Los Simpson reposa sobre una mirada desconsolada al paisaje postindustrial. No se salva nada: ni el trabajo, ni la religión, el sentimiento patrio o la cultura. ¿Nada? Es aquí que encontramos la gran sorpresa. ¿Dónde se detiene la corrosiva burla de Los Simpson? ¿Qué tiene de entrañable Homero? ¿En qué creen los que conectan con esa serie ácida e irreverente sobre una familia disfuncional en una ciudad y un mundo desacralizados? En algo muy conservador y elemental: el amor familiar. El slacker no queda impune. Pero alguien lo quiere. Y eso le ha bastado al público por 20 años. ¿FIN DE CICLO? Bien podría rastrearse la historia de los Estados Unidos de fines de siglo a partir de sus personajes animados. De la complacencia puritana de la posguerra a la Disney, a la inocencia del Charlie Brown de Vietnam y Watergate, al cinismo hedonista de los yuppies ochenteros con Garfield, a la idiotez morosa del slacker de los 90 con Los Simpson. Pero quizá el momento está pasando. Y quizá lo sospecha la gente de Fox que hace una película para ver si el fenómeno se puede reactivar o, por lo menos, se le pueden sacar aún unos dólares. Tal vez la figura cariñosa del Homero ya no es oportuna, bien puede ser que, dados los últimos desarrollos, el universo escatológico de South Park o la familia absurda de Family Guy sean la respuesta y el paso lógico a tomar después del clan amarillo. Si así fuera, significará que de ahora en adelante nuestra risa ya no traerá consuelo, que reiremos de puro espanto.
Alfredo Troncoso

El cuento del conejo y el coyote VII

Píquele...ándele...

jueves 19 de noviembre de 2009

TOPOGRAFIA MASCULINA: Martín Rivas (Actor, 24 años)


Martín tiene la fisonomía del español de la casa de al lado. Es como el vecino, como el chico que pasa frente a nuestras puertas, el chico común...pero guapo.
Es hijo de escritor, actor en ciernes e ídolo adolescente.
Es la perfecta imagen del español: moderno, sencillo, sin complicaciones, tremendamente sexy y, sí, cachondo.
¿Demasiada pijama, no?

El cuento del conejo y el coyote VI

Ya conocen la mecánica...

martes 17 de noviembre de 2009

El cuento del conejo y el coyote V

Ya saben, píquenle la foto para gozar en grande...

El nuevo pop: Dave White


Dave White nació hace 37 años. En el arte se le considera joven. Es el nuevo heredero del movimiento pop, ése en el que abrevan Andy, Roy o Koons.

El hiperrealismo de sus inicios pasó a ser referente del street art (pionero en esa gam) con obras que demostraban su pasión por el arte pop, el cine comercial o el calzado deportivo.

Relanza con Jay Z, la Cherry Coke y protagoniza la Art Deco de Miami.
Con su nueva faceta de revivir el pasado del arte pop más clásico, White es un artista para las nuevas generaciones.

lunes 16 de noviembre de 2009

El cuento del conejo y el coyote IV

Pique la foto para verlo en grande.

Eric Refner

El esfuerzo físico llevado al extremo. Sudor, agua, la vida misma. Uno suda para sentirse vivo. La miliaria no puede conmigo. Mi cuerpo pide sudar. El esfuerzo de correr en la playa en las mañanas me hace sentir vivo. Veo gente preocupada por su salud. A mí me gusta sudar. Si en el esfuerzo quemo calorías, ¿qué mejor?
Las cosas más bonitas de la vida provienen del esfuerzo. Yo he sudado. Muchísimo. Por miedo, de risa, comiendo, ríendo, gozando.
El esfuerzo llevado al extremo. ¿Es masoquismo correr una maratón? ¿O una experiencia de vida? Son los nuevos deportes. Y la certeza de saber que somos sistemas que pueden ser llevados al límite de sus fuerzas.
Somos agua.
Eric Refner ha retratado la cara agónica del esfuerzo en estas increíbles instantáneas. Algo más de 42 kilómetros resumidos en esas caras.
Y me quejo de cinco kilómetros de blanca arena y ardiente sol...

sábado 14 de noviembre de 2009

El cuento del conejo y el coyote III

La culpa es del DJ

Siempre es igual. Llego al festival o al antro diciendo "esta vez me voy a controlar, ya no tengo edad para aguantar tres días seguidos a este ritmo, mucho menos puedo aguantar cinco horas seguidas de baile, no ya no puedo, tengo que mantener mi calidad de vida" y etcétera, pero en cuanto me meto en ambiente--y sí, el alcohol o cualquier desinhibidor ayudan--se me olvidan todos los buenos propósitos que llevaba. No importa el cansancio acumulado, la noche es mía. Mi playera resplandece, el sudor corre por mi cuerpo, siento un agradable cansancio en las piernas. Me mareo.
¿Cómo le harán los DJs? ¿Me odian? Primero te ponen algo para que les vayas agarrando la onda, luego van subiendo el nivel y, antes de que te hayas dado cuenta, la gente a tu alrededor está como loca, moviéndose a todo lo que da y claro, yo no voy a ser menos. Los 30s son los nuevos 20s, ¿qué no? Ya tendré tiempo para arrepentirme el lunes, que valga madre la cruda moral y el cansancio infinito que sobrevienen después de una noche violenta. Ahora lo único que quiero es que esa cabeza que veo asomarse de vez en cuando por encima de la tornamesa siga haciéndome sentir así de bien.
Los hombres duros no bailan, dijo Mailer. Yo le digo que los hombres duros norteamericanos no bailan, porque lo hacen muuuuuuuy mal y a los estadunidenses todo le da pena. A los que no, son artistas. Yo sí bailo, no me importa mi coordinación. Sé que la música entra por mí y sale a través de mis pies.
Las noches de baile que duran eternamente. Aunque uno no comprenda la petición de un jovencísimo danzarín que me pide un "dulce" y yo solícito le ofrezca una pastilla de Halls.
Cosas de la edad.




El cuento del conejo y el coyote II

Píquele a la ilustración para gozarlo en grande...
Traducción y adaptación de Víctor y Gloria de la Cruz
Ilustraciones de Francisco Toledo

viernes 13 de noviembre de 2009

Objeto de deseo: SWATCH EDICIÓN KOSKOV

Lo quiero. Y lo quiero AHORA.

El cuento del conejo y el coyote I


Píquele a las ilustraciones y goce de esta tremenda historia...

Traducción y adaptación: Víctor y Gloria de la Cruz

Ilustraciones de Francisco Toledo.

martes 10 de noviembre de 2009

Déjalo que se canse...

El único imperialismo a combatir, aquí desde adentro, es el Estado mexicano. No hay otro. Mientras no se sanee corrupción, autoritarismo y represión, no podremos ni siquiera pensar en luchar contra cualquier otro imperialismo, que ningún otro tiene la culpa de que seamos incapaces de organizarnos, planear y reinar, como ellos. Todos los que han intentado combatir el Imperialismo han terminado, vaya paradoja, en dictadores o –si bien les fue- en mártires. Mártires cuya imagen se vende en ferias y circos, ahora, nomás. No: el enemigo del bienestar social mexicano tiene un solo nombre y lo saben bien los capos del narcotráfico: es el Estado. Hartos de tanta desvergüenza, y “teniendo con qué”, los narcotraficantes han decidido (ya lo hemos visto) no sólo hacerse venganza por su propia mano sino también, de paso, vengar al pueblo apaleado y ninguneado que es México. Sólo falta que maten al presidente para ver si ya entendemos que lo que estamos viviendo y celebraremos en 2010 es una segunda revolución. Los capos que no han sido santificados por el pueblo, como Jesús Malverde, tienen, por lo menos, el rostro de Pancho Villa o Emiliano Zapata, narcocorridos y narconovelas aparte. Si así los ven “los de abajo”, ¿por qué “los de arriba” se hacen los desentendidos? Repitamos, pues: nuestro Sistema no funciona ya (y está desenchufado de toda realidad) porque ha perdido lógica y sentido común, y la sociedad civil vive tan resignada a la ilógica y al sinsentido del gobierno mexicano que toda lógica y sentido común le resulta un espejismo. Hasta la Cultura oficial, a la que quisiéramos incorruptible, ya no sólo es autoritaria sino sorda y ciega. Las cosas más simples (sacar una licencia, pedir un taxi, solicitar una rectificación de acta de nacimiento, comprar un lápiz, pedir permiso para entrar al baño) se vuelven, aquí, un escollo. Y lo peor: el Sistema lo sabe. Su filosofía es: no le hagas caso a ese pendejo, déjalo que se canse. ¿Cuántos son los hastiados? ¿Cuántos los que estamos a punto de hastiarnos? ¿Cuántos los que ya ni lo uno ni lo otro? Esta breve nota está condenada también a perderse en el tsunami de protestas que cada día aparecen en los periódicos o revistas y, cada día, poco antes del anochecer, agonizan en un bote de basura o en una bandeja de correos no deseados. Y el Sistema lo sabe. Su filosofía es, otra vez: no le hagas caso a ese pendejo, déjalo que se canse. Y, aunque a veces lo consigue, yo sólo espero que esta mano (y otras nuevas que vengan) no se cansen. Que no se cansen.

Esto es de Rogelio Guedea y viene de Ecos de la Costa.

Es curioso. Si se ponen a pensar también aplica para cualquier sistema con problemas.

Incluyendo cualquier negocio...

sábado 7 de noviembre de 2009

Cameron Sinclair

Cameron Sinclair es un arquitecto más preocupado por la sustentabilidad, practicidad y economía de sus proyectos arquitectónicos que por el proyecto en sí. Creador de Architecture for Humanity, sus proyectos, sin embargo, lo han llevado a ganar el premio TED de diseño arquitectónico.
Su inmersión en proyectos en el Tercer Mundo y en la rehabilitación de Nueva Órleans tras el desastre de Katrina, Sinclair también es capaz de motivar a los nuevos arquitectos para desarrollar proyectos ecológicos y sustentables para solucionar la crisis humanitaria y a comunidades del Tercer Mundo como skate parks en Afganistán, proyectos de edificios en Nueva Órleans, casas en las favelas brasileñas y más.
La arquitectura como fuente humanitaria, método de acción, pragmatismo...

viernes 6 de noviembre de 2009

Premios II

¡Dior!, la imagen es terriblemente dulce. Pues es el premio Alma con Arte que el buen Noé de las Crónicas Garcianas tuvo el detalle de otorgar a este espacio de chingaderillas y calderilla cerebral.
La imagen del premio supongo que no tiene nada que ver con lo que otorgan pero anyways...
Además, la mecánica de estos premios me pone los pelos de punta: uno tiene que responder lo que antes conocía uno como cadena y ahora se llama spam. Bueno, un meme que hay que responder con sinceridad y wacha wacha. Tales memes generalmente rayan en lo personal e íntimo y parecen preguntas de chismógrafo de secundaria.
Acepto el honor y eso. Acepto el premio porque don Noé no sólo es uno de mis comentaristas más asiduos sino que es un lector incansable y un blogger gracioso, inteligente, interesante y guapetón, cómo no...
Tendría que otorgárselo a 14 bloggers pero eso me da una infinita hueva. Estaré muy cansado después de contestar el meme así que, envidioso de mí, no se lo regresaré a nadie.
Ahí van las preguntillas...

1. ¿En qué animal reencarnaría...?
Una tortuga. Amo tanto la vida que me duele desaparecer día a día. Sin embargo, ellas parecen inmutables ante el tiempo. Son esculturas de piedra viva. El tiempo no pasa por ellas. Son eternas, pues.

2. No podría sobrevivir sin...
Leer. Como dijo Capote, la letra es un vicio. Y definitivamente no hay ni un solo día en donde no lea. Lo que sea. Revistas, libros, las etiquetas de los productos, sus blogs y así. Recuerdo una vez (aaaaaaaaaaaaay tendrán que chutarse una anécdota de Veeeeeeeelveeet) en mi infancia. Mamá no podía comprar libros debido a lo estrecho de la situación económica y me dio a elegir entre libros y comida. Me ví obligado a aceptar lo último. Así que tuve que leer (dos veces) la Biblia y una enciclopedia Larousse de tres tomos a la tierna edad de 8 años. Del Génesis al Apocalipsis y de la A a la Z. Así de ñoño. Eran los únicos libros en mi casa.
Después supe de las bibliotecas pero esa es otra historia.

3. Lo que más aprecio de una persona...
Que sea auténtica, sincera, graciosa, única...

4. Suelo vestir de color...
Pffft. Miren ustedes, tengo una tienda de ropa y, cómo se habrán dado cuenta, me encantan los trapos. Así que tengo ropa de todo color y los uso indistintamente. Aunque eso sí, siempre hay algo negro en mis ropas. Sí, ya sé...

5. Tres palabras que me definan...
Loco, nerd y "con personalidad". Al menos eso me agrada que me diga E...

6. Un lugar al que viajaría...
No hay nada como visitar Nueva York. Ya fui. Y me robó el alma. No hay destino que desee más que regresar a dónde fui. Si muero, repartan mis cenizas en el DF, en el mar de Salina Cruz y, por favor, cualquier esquina de Nueva York.

7. Mi cita favorita:
"El amor es como un noséqué si regresa fue tuyo, sino nunca lo fue". Me encanta. (Suspiros).

8. Algo que quiero hacer...
Creo que ya he hecho TODO en esta vida. Me encantaría, eso sí, viajar más.

9. De mayor quiero ser...
Menos desidioso, menos responsable, menos serio. Más divertido, más risueño, con ganas de vivir a pesar de lo que sea. De mayor quiero ser igual a ahora.

10. Mi mayor monosidad...
Esa palabra no existe en el español.

Eso es todo.